«La nada trascendente»: una novela subversiva sobre la (última) generación perdida

La “nada trascendente” la definía muy bien mi abuela Marta, que para describir lo que hay después de este mundo, decía con buen humor: “Después de aquí no hay más pueblos”. Así que podría haberme ahorrado este libro. Pero en algo hay que entretenerse, por eso he estado varios años preparando una novela que, finalmente, ha tenido que imprimirse para evitar que me pase la vida corrigiendo.

En primer lugar, tengo que agradecer a Ediciones Camelot la confianza en un libro arriesgado, por la extensión y por el contenido, altamente inflamable. Ahora, lo tenéis que comprar, porque si no vais a dejarme mal.

La próxima semana, empezamos la ronda de presentaciones, que iré actualizando. Y a partir del viernes 13 de septiembre, empezará a distribuirse en librerías y cadenas comerciales.

🗓 Gijón. Viernes 13 de septiembre. 19:30 h. 4 Letras, Librería

🗓 Avilés. Jueves 10 de octubre. 19:30 h. Palacio De Valdecarzana

🗓 Oviedo. Martes 15 de octubre. 19:30 h. Ópera Café Oviedo

La portada es obra del diseñador alemán —nacionalizado asturiano— Ralf Thomas, enorme artista y mejor amigo. Mil gracias, tovarich.

Creo que publicar no es el fin de la literatura, sino el medio (necesario), algo que me viene recordando Alicia Molina desde la Prehistoria madrileña. A ella tengo que agradecerle su aliento constante, por eso este libro, y los que espero que vengan después, se los debo a su apoyo.

También quiero dar las gracias a lxs buenxs amigxs y personas que han tenido la santa paciencia —algunas sin conocerme de nada— de leer las primeras versiones de la novela, ayudándome a mejorarla. Y a lxs demás buenxs amigxs también, porque sé que andáis por ahí, y eso es lo que importa. (Si a veces no doy señales de vida, ya sabéis por qué es).

Y a mi familia, claro, —en general, por todo—, a quienes decidí embargar la lectura como una exclusiva de la NASA. “Hasta que se publique en papel”, les dije. Bueno, pues ya está.

Vale, ¿y de qué va?

Según la contraportada, es una distopía subversiva, poética y radical que transforma en símbolos el malestar de nuestra época, intentando salvar lo que nos hace humanos. Una novela que, bajo apariencia futurista, presenta el relato de terror de una generación enviada al matadero de la Historia.

También dice que un fantasma recorre Europa: el fantasma del minarquismo. Y que una nueva dictadura global avanza hacia el oeste, dominando las viejas naciones de Occidente. Y que tras las guerras de Eurasia y la irrupción de la Organización Global de Corporaciones Unidas, en España estalla la segunda guerra civil, y en los días previos al conflicto, Miguel Samanes, un periodista en decadencia, recibe el encargo más importante de su vida: entrevistar a Víctor Moon, misterioso poeta en paradero desconocido. ¿Pero quién es de verdad Víctor Moon? Para averiguarlo, entra en contacto con un grupo de jóvenes que, inspirados por su obra, inician la Revolución. Estos explorarán los límites de la realidad en busca de una nueva metafísica capaz de destruir los cimientos del sistema: la nada trascendente.

Pero eso es lo que dice la contraportada, así que no hagáis mucho caso. Os iré contando más cosas estos días.

La Asturias prometida, en Atlántica XXII

Ya en los mejores kioskos el nuevo n° de Atlántica XXII, con un monográfico sobre las promesas de los partidos políticos en Asturias desde el inicio de la democracia, donde servidor colabora con un repaso a los gobiernos autonómicos de estos 40 años.

El reportaje se titula ‘La promesa infinita’. Arranca con un cameo de Tolstói, vía Ana Karenina (Dios me lo perdone). “Todas las regiones se parecen unas a otras, pero cada región infeliz tiene un motivo distinto para sentirse desgraciada”.

La ilustración de portada es de Maria Ortiz

Raúl Gallego: Good Morning Afganistán

Raúl Gallego Abellán, Premio Edward R. Murrow de periodismo.

Ganar uno de los premios que llevan el nombre de Edward R. Murrow, el carismático periodista que George Clooney interpretó en Buenas noches y buena suerte, es algo así como ingresar en el Hollywood del periodismo. El cámara y documentalista Raúl Gallego (Sabadell, 1976) ya conoce esa sensación, pero no se le ha subido a la cabeza.
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Javier Bauluz: A good man

Javier Bauluz, Premio Pullitzer 1995.

Los ojos de Javier Bauluz (Oviedo, 1960) están descansando del horror. No, no ha dejado de trabajar, de comprender -y denunciar- el mundo con sus fotos (“El periodismo no sólo es una profesión, sino una vocación”), pero alegóricamente ha guardado la cámara con la que ha recorrido los puntos más convulsos del mundo.
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